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El café de la mañana

El reloj sobre la pared indica las 6:55, por lo que debería darme prisa; sin embargo, el de la vida marca las 23:30 aproximadamente, por lo que la calma debe prevalecer. En la cocina aún flotan destellos de la fragancia de las naranjas que recién exprimí. Se mezclan en un ir y venir con el aroma de los ajos, las cebollas, la pimienta, el tomillo y las hojas de laurel que, como fantasma, empieza a levantarse en torbellinos de vapor de entre la cazuela donde pronto pondré el trozo de carne de cerdo que preparo para el almuerzo festivo del sábado. El sol atraviesa las ventanas. A pesar del viento gélido de la época que estremece y doblega los árboles allá afuera, haciéndolos crujir ocasionalmente, acá dentro se percibe la tibieza de la lumbre, alguna paz, alguna armonía, quizá las mismas que han de sentirse en el vientre de la madre. Las mismas que sin duda habremos sentido alguna vez sobre el vientre de la amada. Diminutos restos de naranja pululan aún dentro de mi boca. Mantie...

Otro dilema de la 3ra.

La fugaz visita de tía Tristeza ha causado que tía Soledad clame por tía Compañía; Gracias a tía Fortuna, vino tía Alegría, y todo volvió a la normalidad. Aunque tío Agrio no ceja en tocar a la puerta.

El animal

Luego de varias horas tras sus huellas y haberlo visto a la distancia en dos ocasiones previas, por fin tengo el gozo de sentir muy cerca a mi furtiva presa. Lentamente, con el rifle veintidós preparado en mis manos para disparar en el momento preciso, avanzo con sumo sigilo en pos de ella por entre los mangales, plantillas de banano y pomarrosales que, abundantes, se esfuerzan por sombrear y refrescar la calurosa región de la boca costa. Son cerca de las tres de la tarde. Es decir que sin mucho sentirlo llevo ya varias horas de andar tras ella; justo desde cuando el sol salió allá, por entre las cimas de los volcanes que se ven desde el poblado de San Bernardino. A pesar de la hora, el sol aún arde. Quema. En tanto sigo las huellas y avanzo cauteloso por entre barrancos y veredas, a ratos a la sombra, a ratos bajo el sol, cuido de no pisar alguna de las miles de ramas y hojas secas esparcidas, dado que a mi paso seguramente crujirían con gran estruendo y ahuyentarían a la...

Tercera Edición

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EL DESEO NAVIDEÑO

EL DESEO DE NAVIDAD ¡Está bien, lo haremos! —respondió finalmente, aunque muy quedo y con un enorme nudo en la garganta, conteniendo apenas las lágrimas, don Juan, ante la insistencia e inocente algarabía de los pequeños Javier y Elisa esa tarde del 24 de diciembre por apresurarse a hacer aún el nacimiento, justo en el rincón de la sala de la casa, para recibir al Niño Jesús durante la noche de Navidad, tal como antes lo habían hecho, cuando su mamá vivía. Sin embargo, para él, esta navidad era totalmente distinta.  Por mucho que se había esforzado por animarse e infundir en sus hijos el espíritu navideño e ir al mercado y conseguir algunas uvas y manzanas, así como un pollo y algunas papas que él mismo cocinaría para sus pequeños hijos, en tanto también cuidaba de la apenas bebé, María, la inminente llegada de la cohetería, las luces y la misa del Gallo, pero sobre todo, de las marmóreas ausencias de la inquieta sonrisa y los presurosos pasos de Ana así como de los aroma...

Gratuito en PDF

En apoyo a la página fb/propuesta: Movimiento Mundial por la Paz, he decidido compartir de manera libre y gratuita el libro de mi autoría, El Hombre Tetrarmónico, el cual pregona la necesidad de despertar conciencia en nosotros, como seres humanos, acerca de PAS: paz, armonía y solidaridad, para asegurar, más allá de la convivencia armónica, la supervivencia misma de la humanidad en el planeta. Quienes deseen recibirlo en formato pdf, simplemente escribanme un mensaje y con gusto se los envío a su correo electrónico. Está disponible en: elhombretetrarmonico.blogspot.com

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