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SOS...

  Sueños e ilusiones de una paupérrima mayoría llevaron a un poco conocido Capitán a abordar la nave para la cual ¡oh sorpresa! no estaba preparado para capitanear. Así las cosas, pero ante la premura y las exigencias mismas, a como pudo, el Capitán consiguió algunos alféreces de corbeta y otros capitanes de fragata, tanto como dos o tres de saco y corbata para que le ayudarán a maniobrar la nave que aquella paupérrima mayoría le encomendó, e intentar así rescatar de entre las pantanosas aguas del lago de la realidad aquella enorme carga que la nave arrastraba: el país, y llevarlo con urgencia a seguro puerto. El plan era perfecto; aunque solo era: el plan. Sí, pues pronto se percató el Capitán que de entre aquel sucio lago emergían a cada instante gran cantidad de enormes y macizos escollos que él debía sortear con diligencia, agilidad e inteligencia para no estrellarse y zozobrar, aunque la continua aparición, inmensa e intensa aparición de estos, no pocas veces a punto de d...

Escúchenme, por favor!!!

Juro señores, y por piedad escúchenme. Antes de disparar aquella noche la AR15 y vaciar su tambor de 100 proyectiles sobre los dos sujetos que ustedes ya saben, me mordí los labios con fuerza y cerré los ojos ante la impotencia de tener que recurrir a ella, a la fría AR15 que años atrás adquirí con la ilusión vana, como todo humano vano, de nunca tener que usarla, salvo para defenderme y responder a todo ataque de algo fuera de toda dimensión, tal me sucedió esa noche, cuando los ahora occisos, que sus madres por cierto lloran, tocaron a la puerta de casa con el cañon de su elegante .357, uno y de la vulgar .38, el otro. Yo, reitero y juro, me encontraba en paz con mi nieta. Jugábamos a la comidita, y ella, prístina y diáfana niña, con sonrisa de ángel, preparaba pastelitos de ilusión y cafes de fantasia, los cuales me servia sin pausa uno tras otro, hasta cuando aquellos golpes secos en la puerta. Señores, si yo, la víctima, ignoro si se lo merecían, menos van a saber ustedes, sin nie...

Hienita y chacalito!!!

 A falta de varita mágica, la pluma suplió, y entonces hiena y chacal, luego de su luna de miel tuvieron una linda hienita. Primorosa y sonriente, aunque con sus cabellos erizos o tiesos mejor dicho, la pequeña hiena niña pronto dio sus primeros pasos. Siendo por natura inquieta y aventurera, se asomaba con frecuencia al pueblo, aunque siempre a la distancia, desde la loma, desde donde escuchaba el jolgorio de la gente, olía el aroma de las ollas en la lumbre y veia el ir y venir de esas extrañas figuras de dos patas que parecian atolondradas y ocupadas en a saber qué asuntos. Noche tras noche, hienita, nuestra amiga, subía aquella loma, y desde la distancia se deleitaba imaginando el qué y el por qué de aquel frenesí entre aquellos de dos patas.  Finalmente sucumbió a la tentación y rogó a sus padres, chacal y hiena, la llevarán a conocer aquel encantador cuadro que ella a la distancia admiraba. Por supuesto, ellos, al unísono, se opusieron de inmediato. No podian permitir ni...

Paseo de domingo!

 Buenos días, princesa. Te escribo porque quiero agradecerte este fantastico domingo a tu lado. Gracias. Recorrer tomados de la mano las calles empedradas de San Pedro en tanto disfrutábamos aquel helado que te teñía de fresa los labios y yo me deleitaba limpiándolos con los míos ha sido increíble, aunque también cuando tu hermoso vestido de algodón blanco y sin fín de margaritas colores mandarina y verde flotaba al viento, y una y otra vez, entre risas y sonrisas, tropezábamos en aquel sinuoso callejón de piedras , entre paredes blancas y amarillas y hermosas ventanas con geranios y pelargonias que casí cobraba vida con esa alegría nuestra, con tus  carcajadas y con el vuelo nervioso de los colibries picando las bouganvilias bajo el sol de la media tarde que nos envolvía, y que de a poco nos llevó a la fuente del parque, donde luego nos empapamos lanzándonos sus frescas aguas con nuestras manos en tanto corriamos a su rededor. Inolvidable. Gracias. Tu sonrisa y nuestros besos...

Aquel viejo!!!

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  Hoy por la mañana, cuando aquel viejo más viejo que yo acariciaba con sus manos mis zapatos, lustrándolos por cinco pesos, y luego de haber caminado por aquel otrora verde parque de rosas y azaleas, entre sus palomas alborotadas y bajo frías gotas de lluvia, vinieron a mi mente aquellos capullos de antaño, cuando tomado fuertemente por la mano de mi madre recorríamos entre el gentío los alrededores de la catedral y las banquetas del mercado central. Hoy, Cuando aquel viejo más viejo que yo acariciaba mis zapatos por cinco pesos, vi cuán lejos mi vuelo en la vida y las ráfagas de viento a lo largo me habían arrastrado, y ahora, con esas gotas de lluvia, con esas palomas y con ese viejo más viejo que yo… acariciando mis zapatos, me devuelven a aquel lugar, 60 años atrás, cuando este viejo era apenas un muchacho y yo un chiris de pantalones cortos. Crecimos pues él y yo en las mismas calles, en los mismos recovecos del tiempo y del centro, y aunque sin darnos cuenta, sin duda su...

Se paró la fiesta!!!

 Por razones que no identifico, he trasladado últimamente mis garabatos a:  https://ocasodereflexiones.blogspot.com/ Los espero. Temática social, política, real.  Saludos.

El Tren es una Fiesta. Capitulo III

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Hola. Lo prometido es deuda, por lo que comparto ahora el que corresponde, luego de publicar los dos capítulos anteriores en su oportunidad. Recuerden, El Tren es una Fiesta.   CAPITULO III Luego del accidentado ingreso de aquellos, reaccioné, me levanté del sillón y me acerqué rápido a papá y al otro señor que ya estaba ahí, hincado al lado de ellos, ayudándolos. Uno de los niños se había golpeado la mano izquierda al caer dentro del vagón, y el otro, aunque ileso, se lamentaba de que la segunda mochila se hubiera caído y quedado en la estación. Ahí venía nuestra comida, decía con congoja. De inmediato sacó su teléfono celular y… no, nada que ver. Ni por asomo existían entonces. Solo es una pequeña broma, amigo lector. Pero papá sí sacó su pañuelo de la bolsa trasera izquierda de su pantalón, que era el que nunca usaba sino únicamente para emergencias, por lo que estaba totalmente limpio, sin mocos, y envolvió con él la mano herida del niño. Mamá dejó sentada a Vicky ...

Colorín Colorado!!!

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Y colorín colorado, este cuento de los cien cuentos ha acabado. Y aunque reconozco no todos son cuentos, una vez muchos son narrativas, otros, cuentos cortos, oraciones incluso algunos o capítulos de alguna noveleta otros, tal el caso de El Tren es una Fiesta, en sus capítulos I y II, todos son producto de mi imaginación.  Ninguno de los tres niños en el tren existió, como tampoco la taberna de medio cerro, Emperador, Rebk o el colibrí de Antigua, entre otros más de cien personajes creados con los que me he deleitado y entretenido durante el periplo en mi mente, en mi imaginación.  Imaginación misma a la que después de seis décadas avanzadas sin conocer el lado oscuro del humano al pie de la escalera tuve que recurrir de emergencia para evadir precisamente esa faceta oscura suya del humano incompleto. Del ladrón, del usurpador, del hijueputa aprovechado; a la vez que de ese otro lado de incompetencia, ignorancia y carencia de profesionalismo de algún güizache de quinto patio e...

El Tren es una Fiesta: capítulo II

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CAPITÚLO II Luego de transitar a lo largo de muchas calles desoladas y frías, apenas alumbrando el sol y sin más autos que el camión en que íbamos, llegamos a la estación central del tren. Era las siete menos cuarto de la mañana. Y aunque el sol se esforzaba por iluminar, una perenne llovizna que caía de un cielo marmóreo daba un toque gris y frío a la mañana, contrastando de sobremanera con mi corazón, que irradiaba ilusión, luces, colores y felicidad. ¡Alegría total! Papá vestía su pantalón caqui de viaje, que era el mejor que tenía, y camisa blanca de manga corta y sombrero. Aunque también llevaba saco, se lo había quitado y lo llevaba colgando sobre su hombro. Se había rasurado la noche anterior. Mamá iba linda. Con un vestido de ligero algodón, decían ellos, y que papá le regaló para su cumpleaños. Era blanco con muchas florecitas color mandarina y sus hojas verdes. Le llegaba debajo de las rodillas. Pero ella sentía frío aún, como yo, por lo que no se había quitado su sweater...

Melancolía!!!

Abrazos en el alma para toda esa gente que vive el adiós de los seres queridos; pero también, y doble, para los otros, los que se van.  Sí, para esa gente que de a poco se nos va, se nos escurre entre risas y llantos, se nos escapa entre alegrias y tristezas, entre olvido y alzheimer; entre miradas y preguntas que quisieramos no ver ni escuchar jamás, entre palabras que hieren y heridas mudas, entre demencia senil que apaga luces y baja el telón de esta obra de teatro llamada vida, cuando de comedia pasa a tragedia.  Y a ti, con tu cabecita de rayos de plata y sonrisa de niña que ya no me viste, un abrazo hasta el cielo. 

Otro final!!!

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Esto es extraño. Recuerdo haber estado sentado a la orilla de la fuente, en el jardín, en casa. Escuchaba el trino de la aves y el ulular del viento que a su antojo mecía las rosas y las flores de pascua. Sin embargo, luego, no supe más; solo aquella blanca y brillante luz que veía hasta allá, al lejano fondo de aquel pasillo, el cual finalmente recorrí en todo su largo para finalmente llegar a su final.  Ahora estoy acá, en una amplia sala llena de blanca luz; tiene un penetrante aroma a limpieza, a nuevo. Una mezcla entre cloro, amoníaco y plástico. Todo está reluciente. Pero de manera extraña no hay nadie y tampoco hay más que una mesa cuadrada al centro. No muy alta, quizás 40 centímetros desde el suelo. Sin sillas ni adornos ni ventanas.  Sin embargo, escucho algunos sonidos, aunque meramente mecánicos. Como que alguien trapea o barre, quizá jala alguna gaveta. No sé, no logro identificarlo con precisión. Un redondo reloj verde grande, muy grande, es lo único que cuelga d...

Ella y él!

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Luego de cerca de 50 años, tuvo que abandonarla.  A pesar que tan solo la necesitó durante el último, los 49 anteriores fueron un idilio de aventura, de risas y sonrisas, de amigos y de fiesta, aunque también de dolor. Juntos siempre. Sí, siempre juntos. Salvo en sus esporádicos viajes afuera del país o en sus odiseas entre la selva petenera, a donde nunca la llevaba consigo, aunque fortuitamente coincidieran allá o acá, tanto en la maravillosa cúpula del saber que a pesar de tanto no puede prestar lo que natura niega, cuando acompañaba del brazo a la formación y el desarrollo de la humanidad, o acá, cuando pisaba miles de pisadas borradas en búsqueda de lo desconocido. Han sido por lo demás casi 49 años de vida con ella de la mano o del brazo. Sin embargo, luego de tanto, llega el momento de tan poco, y de decirse adiós. Él reconoce, ella lo utilizó, y hoy, cuando sus despojos y sus rastrojos empiezan a sentir que la vida se le va, cuando la muerte misma empieza a vibrar silente y...

Sotana al viento!!!

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Chepe lo soñó por mucho tiempo, sin embargo, aunque yo escriba algo de cuento y mucho de narrativa, ese sueño de Chepe me obliga a, en vez de escribirles otro cuento, contarles el sueño de Chepe. Según él mismo me confesó, el asunto era más o menos así. A pesar de que sus amigos apoyaban más la idea de hacerse pasar por pastor, por asuntos meramente pisteros, Chepe se decantaba por imaginarse siendo cura. Padre de iglesia. Pero no cualquier cura o padre sino uno de aquellos bonachones y carismáticos, reconocidos por su humildad y sus votos de pobreza, sin decir en momento alguno que Chepe así lo fuera, sino simplemente se soñaba siendo mejor persona. De tal suerte, su anhelo ha venido siendo vestir amplia, hermosa y bien planchada sotana holgada, color café, con sendos cordones atados a la cintura, capuchón o gorro y sandalias de cuero, sin calcetines, como era apenas 40 años atrás, aunque con estos fríos, brr, brr, brrr, ¡Qué frio! Pero bueno, es asunto de Chepe.  El punto central...

Ocaso previo!

El ocaso finalmente se impuso al sol, obligándolo a esconderse entre las negras y grises nubes que el gélido viento había arrastrado desde allá, desde los confines del infierno, y lo congeló.   Y así vivimos. A oscuras y fríos.  Muertos.     

Rebk 4 y final!!!

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Julia, por fotografías que Claudia tomó a escondidas, reconoció a Suzy, aunque advirtió no la conocía por ese nombre sino como Teresa. Dijo, además, era una mujer que a pesar de encantadora y amigable, nadie sabía dónde vivía o trabajaba y tampoco se le conocía alguna pareja estable. Al parecer, una gaviota solitaria que iba de brazos en brazos pero que nadie de sus amantes o compañeras de juegos sabía una pizca de ella. Con Claudia seguíamos preguntándonos cuál sería la relación entre aquella escultural chica Ann Beka del Pozo; nuestro amigo de toda la vida, Julio y esta Suzy o Teresa. No lográbamos conectarlos de alguna manera. Nada, hasta cuando nos reunimos nuevamente con Julio en visita a la prisión y nos contó que él conocía a Teresa, la de las fotos en el café con Claudia, una vez se las enseñamos; pero que jamás se imaginó ella fuera la del perfil Oso shuko. La conocía porque en alguna ocasión él invitó a salir a otra chica, Alminta, sin imaginar que en ese momento ella era obj...